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El primero del año

ACTUALIDAD
17/01/2021 | Araceli Ochando Seva
Si queremos hablar de la final. Dejaremos de lado a los que llegan sin saber y a hacer bulto para darle protagonismo a las que de verdad se lo merecen. Con permiso del Levante y con permiso del resto de jugadoras del Atlético de Madrid, la supercopa tiene un nombre, el nombre de quién dirigió aquella arenga al principio de partido y nos hizo ver a una Lindahl más emocionada antes que después del partido.
El primero del año
RFEF
No, este no ha sido el primer triunfo del año. Con permiso, ha sido el segundo. Pongámonos en contexto. A pesar de las circunstancias meteorológicas previstas, a pesar de las distancias recorridas por todos los equipos para jugar, a pesar de la organización, a pesar de la falta de tecnología –tema del que no hablaremos más para no dar alas a quien viene a enturbiar a uno de los deportes más bonitos-, a pesar de todo, pudimos ver un fútbol femenino más profesional que nunca.

Desde Futboleras, que seguimos el fútbol día a día, poder ver la calidad del fútbol femenino en España está por las nubes y que supera con creces lo poco que se le ofrece, es algo que no queremos dejar de agradecer. 

La supercopa de España se preveía interesante, cuando menos intrigante con llegadas atrasadas, nombramientos a entrenadores un día antes de la semifinal y demás contratiempos, pero vayamos a lo que nos interesa y de lo que venimos a hablar aquí.
La primera semifinal entre el Logroño y el Levante: un Logroño que venía de haber jugado solo tres partidos con su nuevo entrenador -Javier Moncayo- tras la destitución de Gerardo García, se enfrentaba a una semifinal ante el equipo de María Pry que ya decía en la previa del partido “no me quiero ir con la misma cara que me fui el año pasado en la semifinal”. El resto ya es historia e imaginamos que ya la conocen, pero pudimos ver el resurgir de un Logroño que apretó los primeros 20-25 minutos de partido y que dejó detalles de calidad por la banda de Elloh y que, al final, encajaron un tanto para abrir el marcador firmado por la ya conocida en el equipo riojano, la que les da el respiro y la fuerza, Jade, que culminó una vaselina desde prácticamente el pico del área que dejó a todos a sus pies. 

¿Qué podríamos decir de la segunda semifinal, con permiso de las primeras? 
El Atlético de Madrid había anunciado el cambio en el banquillo el miércoles por la tarde, sobre las cinco. El partido se jugaba el jueves a las siete. El equipo había llegado a Almería el mismo miércoles por la mañana. Desde la llegada a las tierras del sol hasta las siete del día siguiente, se fraguó, en poco más de veinticuatro horas, el partido que destronaría la idea de que los planteamientos de partidos basados únicamente en la táctica defensiva no ganan partidos. A la pregunta en la rueda de prensa posterior al partido realizada por los compañeros de Marca, sobre si José Luis Sánchez Vera había planificado el partido así para llegar a los penaltis y durante el único entrenamiento que había hecho con sus jugadoras habían practicado las penas máximas, se limitó a contestar “Sí. Así ha sido. Poco tiempo y muchas ganas. Había que pensar opciones y creo que esta ha sido la correcta”. Y así fue. El Atlético consiguió batir a un imbatible Barcelona –valgan las redundancias- que pretendía ganarlo todo este año y se topó con la garra característica de un sufridor Atlético de Madrid que empezó marcando pero que padeció en el último minuto del partido lo que es el Barça, o lo que es lo mismo,  lo que es Alexia Putellas. “No hablaremos de las acciones arbitrales cuando hemos perdido. Ahora sólo nos queda trabajar, trabajar y trabajar”. Nada más que añadir, señoría.

Decía Richard Ford en “El periodista deportivo” – libro que, por cierto, va de todo menos de deporte - “Escribir de deportes es la mejor forma de mitigar el dolor vital de anticiparse a las cosas, ese dolor del que sólo se libran los maestros del zen [...]”. 

ARENGA

Y de eso hablaremos si queremos hablar de la final. Dejaremos de lado a los que llegan sin saber y a hacer bulto para darle protagonismo a las que de verdad se lo merecen. Con permiso del Levante y con permiso del resto de jugadoras del Atlético de Madrid, la Supercopa tiene un nombre, el nombre de quien dirigió aquella arenga al principio de partido y nos hizo ver a una Lindahl más emocionada antes que después del partido. Virginia Torrecilla estuvo presente en ese partido, como lo está siempre en la mente de sus compañeras. Pero esta vez, se personó y allí que fue a pedir a Sánchez Vera que la chapa inicial la daba ella, a darle ánimos y a pedirles algo grande. 
El Atlético sabía que tenía que hacerlo y se fue al descanso con un 0-3 prometedor, con un gol de Deyna –cómo no, dedicado a la 14- y dos goles de la recién llegada Njoya Ajara. El resto no es historia todavía pero lo será. 
El Atlético vuelve a confiar, vuelve a concentrarse, vuelve a verse un equipo sacando balones jugados de su área, bajo una presión de la mismísima Eva Navarro –una de las más destacadas de las otras finalistas-. No vemos la desesperación de balones arriba, no vemos la intranquilidad y la impotencia. Hay algo que ha vuelto y bien lo saben. Hay algo que celebrar en Neptuno. 

VIR SUPERCOPA

Esta Supercopa quedará para el recuerdo por ser la segunda oficial que se organiza. Pero no quedará como el primer título del año para el Atlético. El primer triunfo del año del Atlético estuvo dando ese sermón inicial, el primer título del año para el Atlético y para el fútbol femenino fue que el Levante homenajeara a Vir. El primer título del año es ver a Amanda cediéndole el trofeo a la mallorquina. Ya lo decían muchas de sus compañeras en sus redes antes del partido “Por Ti, Por Vir, Por Todos”, lo dijo Sáncehz Vera “tenemos una luz que es Vir”. Por supuesto que será historia, será historia por las imágenes que nos ha dejado con un valor humano incalculable. Gracias. 

PD. Gracias, también, a la televisión pudimos ver las imágenes de esa arenga dirigida por Vir y las caras de sus compañeras llenas de lágrimas que no debían salir antes del partido, pero a las que les faltaba una palabra más de su compañera para escaparse, la imagen de Amanda ofreciéndole la copa ¿Qué sería hoy de nosotros sin haber visto esas imágenes? Ver el fútbol femenino en televisión es una realidad, lo estamos consiguiendo.
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