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Los dos últimos años de 'Lombi' sobre los terrenos de juego

LA ENTREVISTA
15/02/2022 | Marc Andrés i Sanz
La futbolista gallega atiende a Futboleras tras su retirada, como reconocimiento a una carrera destacada y un amor a un club indudable
Los dos últimos años de
'Lombi' con Bolt en la rueda de prensa de despedida de la futbolista | Foto: RCD Espanyol
Para una profesional, anunciar su retirada es quizá el momento más difícil de toda su carrera, al decir adiós a toda una vida dedicada a ser deportista. Y en ciertos casos, esa retirada es fruto de unos problemas físicos que impiden disfrutar de lo que haces. Es el caso de Anaïr Lomba ‘Lombi’ (A Guarda, 1989), que el pasado 24 de enero anunció en rueda de prensa que debía abandonar la práctica del fútbol porque su rodilla, otra vez su rodilla, había dictado el final del caminoPese a lo difícil de la decisión, que ella misma admite que no se asume, unas semanas después, ‘Lombi’ te recibe en la Ciudad Deportiva Dani Jarque con una sonrisa y amabilidad característica y preparada para atender una de las múltiples entrevistas que ya le han hecho, como reconocimiento a una carrera destacada y un amor a un club indudable. Con visible cojera al andar e intentando evitar subir escaleras, ‘Lombi’ tararea brevemente la letra de Ay Mamá y eso ayuda a romper el hielo con facilidad de una charla que no por haberla repetido mucho, duele menos.

Me ha sorprendido oírte con Ay Mamá, quizá pensaba que serías más de Terra
[Ríe] Soy de ‘Tanxus’, pero coincidí con ella [Rigoberta Bandini] en el tren de vuelta de Valencia, del homenaje que me hicieron, luego empecé a investigar un poco y no me disgusta. La letra tiene muchísimo mensaje y la canción es muy pegadiza.

Supongo que al final lo he relacionado con ser gallega, pensando en que tenías una favorita
Soy de Terra y, de hecho, si te metes en mi Spotify mis últimas búsquedas son Tanxugueiras a tope.

Pasando ya al fútbol, empiezo por una pregunta clásica. Más de dos semanas de anunciar la retirada, ¿cómo lo has asumido? Si es que lo has asumido…
Al final, lo he dicho muchas veces, pero es algo que no puedes asumir. Es algo que te llega, no es una decisión tuya que intentas asumir e interiorizar, que ya no puedes jugar ni volver al campo, pero no lo haces; es imposible. Es como decirle a un niño que no va a comer más golosinas en su vida. Intento interiorizar que voy vestida de negro, que no me pongo las botas, que no voy a volver, pero realmente parece que es una lesión más. “Sí, voy a estar un tiempo fuera, pero voy a volver”. Quizá el momento en el que sea totalmente consciente de que no, ese momento no va a volver, entonces no estaré tan bien o tan entera. Cuando me paro a pensarlo, me cuesta.

Echando la mirada hacia atrás, se podría decir que tu segunda etapa en el Espanyol empieza en El Patio. Allí dijiste que tenías dolor de rodilla, que estabas retirada, pero que, si te llamaba el Espanyol, ibas a volver. Entonces, ¿consideras que esa llamada solo te hizo ilusión a ti? Es decir, ¿que para tus seres queridos significaba que otra vez ibas a sufrir?
He tenido muchísimas veces esta conversación con mi padre; cuando me retiré fue feliz. Lógicamente mi padre, junto con mi madre, es el que me ha llevado adelante y atrás a todos lados, quería que jugase y él sabe que me hace muy feliz jugar. Sin embargo, el día que me retiré, él dijo: “ya está, se acaba su sufrimiento”. También se acababa el suyo propio, porque mi padre lo pasa muy mal. A mí la llamada me hizo infinitamente feliz, a mis amigas de A Guarda hubo una parte que les hizo infinitamente feliz, a mi pareja también porque sabían que era lo que yo quería, pero creo que, pensando en ellos y siendo egoístas, a nadie le alegró mi vuelta porque sabían lo que podía significar, que finalmente ha significado. Pero solamente por verme a mi feliz, me apoyaron, vinieron conmigo, etc.

Me hicieron las pruebas de las rodillas y no pasé el reconocimiento médico


Más allá de volver al Espanyol, que es una familia para ti, este apoyo cercano fue muy importante porque sin él, mentalmente no hubieras podido volver…
Mentalmente fue muy duro porque volví aquí, me hicieron las pruebas de las rodillas y, muy poca gente lo sabe, pero yo no pasé el reconocimiento médico. Claro, ¿cómo lo iba a pasar con esas rodillas? Aun así, confiaron en mí, creyeron en mi palabra porque era lo único que tenían, les dije que sí podía jugar y tuve un proceso de adaptación un poco más lento. Normalmente, cuando tú fichas una jugadora en diciembre es para que juegue ya; yo tardé un mes en jugar. De hecho, disputé unos minutos, vino el Covid y se canceló la Liga. Con una jugadora en esa situación, ¿qué haces? Viene de seis meses sin jugar, entra en un partido y, cuando parece que vuelve a coger un poquito de ritmo, se acaba la competición. Entonces tiene que estar otros seis meses en su casa trabajando, aunque no lo veamos y luego volver empezar una competición; confiaron muchísimo en mí.

En ese sentido, quizá la pregunta es un poco corta de miras, pero cuando llega el Covid, ¿no lo interpretas como algo para parar? ¿Qué te hace seguir sintiendo las ganas de volver?
Yo tenía clarísimo que podía. Las pruebas decían que no, los médicos decían que no, pero yo tenía clarísimo que podía volver y jugar. Iba a tener que soportar muchísimo dolor, y la gente no es consciente de lo que he aguantado, pero sabía que podía. Y lo tenía tan claro, que me daba absolutamente igual todo. Hubo muchos tratamientos, muchas cosas que me ayudaron a poder, pero lo tenía clarísimo y aquí confiaron en mí, me dieron una oportunidad más y, cuando volví, ya desde pretemporada, demostré que podía jugar y ser importante para el equipo.

Lombi regreso
'Lombi' posando con la camiseta del Espanyol tras volver al club en 2020 | Foto: RCD Espanyol

Durante todo este proceso, me quedé con una frase que dijiste en tu despedida, de levantarte y desayunar pastillas. A medida que avanzó el tiempo, ¿notaste que tu rendimiento deportivo bajaba progresivamente mientras que la cantidad de medicación iba subiendo?
Esto es un poco feo, pero después de cada lesión así, eres una jugadora diferente. Tú no puedes querer ser la misma de antes, porque tu cuerpo no es el mismo, por mucho que te prepares. Notaba que no era tan rápida como antes, ni tan fuerte y técnicamente habían cambiado muchas cosas en mí, a las que yo tenía que adaptarme. Sobre las pastillas, hubo un momento en el que no sabía si era mi cabeza que las necesitaba o realmente era mi rodilla. Me dije de dejar de tomarlas, pero si lo hacía, no podía entrenar. Al final fui adaptándome a todos los cambios, las pastillas me quitaban el dolor y quizá de cabeza también lo hacían. Como jugadora, no es que mi rendimiento bajase, sino que cambiaba porque incluso hasta el último partido que jugué, contra el Zaragoza, di dos asistencias de gol. Quiero decir, yo seguía siendo útil y, si hubiera notado que ya no lo era, que era más una carga que una ayuda, me hubiese pirado. Mi autoestima no me permite llegar a ese punto.

Luego es verdad que notaba que antes, si jugaba el domingo, el lunes me dolía mucho y no podía entrenar. El martes era libre y el miércoles ya podía, pero, últimamente, el domingo era imposible, el lunes no podía caminar, el martes tampoco, el miércoles venía entrenar, pero no podía y ya el jueves y el viernes empezaba a moverme un poco. Entonces el proceso se estaba alargando muchísimo y no era normal. Yo tampoco me hubiera sentido bien sin estar entrenando hasta jueves o viernes a un nivel decente para mí y sábado o domingo a jugar. Es una falta de respeto a mis compañeras también, así que ya estaba notando que quizá no estaba todo tan bien como yo pensaba o como yo quería.

Y saliendo de la tangente un poco, justo llegando a la entrevista, muchas compañeras se iban conduciendo en sus coches. ¿Tú podías hacer estas cosas?
El coche de ahora es automático, así que sí, pero con el coche de antes yo no podía porque tenía que pisar el embrague y eso me mataba.

Tenía que pasarme las tardes sentada en casa, intentado que la pierna se moviera lo menos posible


Volviendo al rendimiento deportivo, me refería más a que quizá notabas que podías dar menos de lo que tú querías.
Yo quería entrenar todos los días porque soy de ese tipo de jugadoras, me duela lo que me duela, pero no podía. Salía de aquí, me quedaba en el fisio todos los días, me iba a mi casa, tenía que cuidar la alimentación muchísimo porque pienso que todo ayuda. Por las tardes había mucho hielo, estiramiento y tratamiento, y volver incluso a veces a tratarme. Mis compañeras, muchísimas son jóvenes y aunque sean muy profesionales salen de aquí, se van a su casa, comen, descansan, se van a clase o a dar una vuelta con sus amigos… pero yo tenía que pasarme las tardes sentada, en casa, intentando que la pierna se moviese lo menos posible porque, si no, al día siguiente, no iba a poder entrenar. Era mayor todo lo que tenía que hacer fuera del campo para poder estar bien dentro.

Con esto que dices, me gustaría preguntarte por tu relación personal con el personal médico y los fisioterapeutas del Espanyol. ¿Son parte de tu familia también?
Sí, he pasado más horas con ellos que con el resto. Con el doctor que me operó, el Dr. Álvarez, del equipo de Cugat, tengo muy buena relación. Le estoy muy agradecida porque, por ejemplo, el médico del Valencia dijo en su momento que no podía jugar al fútbol, que esta rodilla no era válida, mientras, el Dr. Álvarez siguió confiando en mí y me hizo los arreglos necesarios para poder jugar. A parte, también está la Dra. Virginia que estaba la temporada pasada en el Espanyol y Fran, que es el fisio; pasaba muchas horas con ellos y tengo muy buena relación.

Y el momento de retirarse, ¿lo decides tú o ellos también te dicen que pares?
El día 15 de diciembre creo que fue, tengo un golpe en el entrenamiento y noto que la rodilla hace un ‘crack’ espectacular. Se me hace una resonancia esa misma tarde y yo me voy directa al Dr. Álvarez con esa resonancia. Y eso es un puzle, es decir, tú ves mi rodilla y piensas “¿qué coño hace jugando?”. Este último año he ido a ver al Dr. Álvarez tres o cuatro veces, antes que pasara nada por dolor, sensaciones, poner factores, corticoides y anestesias; probarlo todo para reducir ese dolor. Cuando entonces ya voy, le cuento mis sensaciones, el golpe y la imagen. Me dijo de parar aquí porque tengo mucha vida después y no podía quedarme coja con 32 años. Sí hubo conversación, no discutí porque sentía que tenía razón, pero lloré todo lo que pude y más, pero acepté que habíamos hecho todo lo que habíamos podido y que ya estaba bien, porque la vida continuaba. 

Volver a pasar por quirófano con otros 10 meses de baja, por un lado, es comprometer al Espanyol porque te tienen que renovar un año más y, por otro, es perjudicar otra vez a la rodilla y ni él me aseguraba que saliese bien ni yo estaba convencida. Además, psicológicamente, para mí otro quirófano era matarme porque cuando volví ya dije que no iba a volver a quirófano, pasase lo que pasase. Para mí esa posibilidad no entraba. Con las dudas y todo lo que comprometíamos, no merecía la pena y llamar a mi papá y decirle “otra vez”, lo hubiese matado.

Lombi retirada
'Lombi' posando con la camiseta 113, el número de partidos que ha disputado con el Espanyol | Foto: RCD Espanyol

Antes has dicho que todavía no está asumida la retirada, pero una vez tú tomas esa decisión, ¿qué es lo que peor te sabe? ¿Dejar el fútbol como tal? ¿Retirarte a mitad de temporada y con el Espanyol en Reto?
Pues eso mismo porque me quedé jugando un año más para devolverlo a Primera Iberdrola. Pensé en retirarme antes que pasase nada, porque había un riesgo muy alto, pero quise dejarlo en Primera. Jugar un año más, lesionarme y que siga el equipo en Reto Iberdrola, psicológicamente, me está haciendo muchísimo daño. De hecho, de todas las cicatrices que tengo, que no son pocas, esa es la que más me duele.

Habiendo hablado de todo lo que rodea a tu rodilla, ¿consideras que tú dolor es más mental que físico ahora mismo?
Mi dolor ahora mismo es la situación del equipo. Creo que estamos en un muy buen momento, que el Espanyol sigue vivo y que tiene opciones de ascender; eso es lo que me hace venir aquí cada mañana. El día que igual no lo tenga tan claro o la situación del equipo cambie, ese día me va a costar muchísimo porque ya me mataba después de descender, pero el levantarme por las mañanas sin objetivo me va a costar. Y lo sé.

Dentro de esa mentalidad, te pregunto por un resultado concreto. Ese 2-0 en la Dani Jarque contra el Deportivo, con el doblete de Adriana Martín en su partido de regreso. ¿Ese resultado alivió, aunque sea poquísimo, el anuncio de retirada?
Supe que me tenía que retirar desde antes de Navidades, pero mis compañeras no; no se lo dije a ninguna. El día que mi entrenador y yo decidimos que se lo teníamos que decir fue después del partido del Dépor. A mí, la imagen de mis compañeras infinitamente felices después de ese resultado que nos daba alas a cómo les cambió la cara cuando se lo dije en el vestuario no se me va a olvidar jamás. Les fastidié el día, pero bien fastidiado. Más allá de eso, la llegada de Adriana y la recuperación de Nadya [Karpova] a mí me hacen creer muchísimo porque ya éramos buen equipo. Sin duda creo que tenemos la mejor plantilla de Reto, pero nos faltaban perfiles. Por un lado, gol y, por el otro, una tía que, sin ser 9, nos diese goles también. Pero otras cosas que tiene Adriana como experiencia y veteranía, es que, además, ella es de la casa, ama la casa y transmite lo que siente por la casa en el campo. Por todo eso creo que ahora sí, no hay una plantilla como la del Espanyol y espero que el margen de puntos perdidos sea recuperable con estas dos piezas que me parecen de lo mejor que hay en Reto y un poquito más arriba también.

Con todo esto que has comentado, vuelvo a tus palabras de “esto solo valdrá la pena si me llama el Espanyol”. Otra pregunta muy clásica... ¿ha valido la pena?
Sí. El final tenía que ser aquí. Por uno, por dos, por cinco partidos, me daba igual el número. El año pasado jugué 30 y creo que no los juego desde que tenía 20 años, además de media temporada este año. Claro que ha valido la pena, aunque me de muchísima pena tener que irme ahora en esta situación, pero he sido infinitamente feliz, aunque los resultados hayan hecho mucho daño porque perder, perder y descender me hizo muchísimo daño. Igualmente, yo era feliz viniendo aquí cada mañana, notaba que tenía que estar aquí y se ha acabado aquí. Era como quería cerrarlo, es lo único que tengo claro de todo esto.

Cuando empezaron a pedir lo de la puerta me pareció una aberración


Por otro lado, un detalle de tu despedida fue el detalle de la camiseta con esos 113 partidos. No sé si tú tenías presente que habías jugado tanto con el Espanyol.
He jugado alguno más, porque no me han contado algunos de Copa ni los de Copa Catalunya. Más allá de eso, tengo 32 años, he jugado mucho, pero no tanto por las lesiones, así que no soy consciente de que 113 partidos para una tía que tiene lo que tengo yo en el cuerpo es una burrada y mucha gente no ha llegado. Y esos partidos están acompañados de bastantes goles… joder, no soy tan mala y no lo he hecho tan mal [ríe], eso pienso.

Con esto de que no lo has hecho tan mal, te quiero preguntar si tú te consideras una leyenda del Espanyol.
No, para nada. De hecho, cuando empezaron a pedir lo de la puerta me parecía una aberración. No puedo poner un tuit público y decir, no quiero una puerta, obviamente, pero no es que no la quiero ni la merezco. Para que te hagas una idea, yo entro por la puerta 21 y 23 en Cornellá; Tamudo y Jarque. Entro por ahí, leo lo que hay ahí arriba y… En cambio, me imagino una persona entrando por la puerta Anaïr Lomba y preguntándose “¿quién es esta?, ¿qué ha hecho aquí?, ¿qué ha ganado?” y ninguna de las tres me cuadra. Sé que me he ido a los dos peores ejemplos porque son los más grandes, pero me da igual. En otro momento también entraba por la de Jordi Lardín y la de Rafa Marañón. No cuadra Anaïr Lomba en ningún caso. No soy una leyenda del club, no me lo considero, sí que he querido mucho a este club y lo voy a querer toda mi vida, pero querer al club no es suficiente para tener una puerta porque si no todos los socios deberían tenerla.

En ese mismo sentido, ¿qué jugadora del Espanyol estaría más cerca de merecer esa puerta en Cornellá?
Lara Rabal o Dolors Ribalta. Estuvieron en la época gloriosa del club, pero no solo eso. Lara estuvo aquí 20 años, 21 creo, ha ganado todos los títulos que tiene el Espanyol y, si no la tiene Lara, ¿qué hago yo? Y sé que es perica ella y toda su familia. Si hay algún día una persona que se merece una puerta en el estadio esa es Lara o Dolors, que es la primera embajadora femenina del club. Una de ellas dos se la merece. Yo no.

Cierro este tema, supongo que considerarías un gran honor tener una puerta, pero si te la dieran, ¿te enfadaría un poco?
No me parecería justo. Es un honor y es un reconocimiento brutal, eso no lo puede poner en duda nadie. Te ponen una puerta y no vas a decir que no, creo que nadie haría eso, pero pienso que no sería justo con las de antes y con las que estuvieron en la época dorada, que fue la época bonita.

Lombi Atlético
'Lombi' ante el Atlético de Madrid B | Foto: RCD Espanyol

Cambiando radicalmente de tema, me quiero ir muy al inicio de tu carrera. Porque está clarísimo que amas al Espanyol, pero primero pasas por el Barça. Quería disipar mi curiosidad sobre tu paso por allí.
No me hicieron nada, la verdad. Me fui de allí porque mis padres se separan y yo decido irme a mi casa con mi padre, no hay razón más allá. De hecho, coincidí con Xavi Llorens hace unos años en una gala del fútbol catalán y, hablando con él, me dijo que siempre había sido su espinita clavada porque nunca había conseguido traerme de vuelta. No me hicieron absolutamente nada, simplemente soy de otro tipo de fútbol, de la calle, de cantera, de familia y hay maniobras que no me gustan y con las que no estoy de acuerdo. Quizá el problema también fue que soy de las que no se calla, entonces en redes, cuando me apetece reírme o cualquier cosa, lo pongo y muchas veces eso le sienta infinitamente mal a la gente. Y como la mitad se esconden detrás de perfiles falsos, pues vienen y te machacan. El problema es que soy muy de aquí, del Espanyol, entonces no me gusta lo de allí, simplemente eso. Tengo pensamientos totalmente contrarios a los de allí.

Con esto que dices que no te callas nada, recuerdo tu reacción a ese regate de Mariona en el partido en el Camp Nou, en el que dijiste “que disfruten” y te cayeron palos por todos lados.
Claro, es que yo he visto tuits más tarde de, por ejemplo, Lucas Vázquez riéndose de un caño que le hacen, lo pone él, la gente se ríe y no pasa nada. Pero bueno, es la rivalidad y la entiendo perfectamente. Creo que la rivalidad es divertida y hasta nosotros mismos nos hemos aprovechado de ella. Lógicamente esos días entrar en Twitter era ver mi regate, que igual me lo llegaron a mandar 2.000 veces, no te exagero. Pero a mí no me hacía daño, me hacía daño el 5-0. A mí, que Mariona, una jugadora excepcional, me haga a mí lo que a 37 antes, me da igual, es fútbol. Conmigo podías meterte por el 5-0, con eso me fui rabiosa a casa. Pero el regate a mí me da igual.

Pasando de Barça a Espanyol, ¿cuándo te vas de allí ya empiezas a tener aprecio al Espanyol o es cuando llegas aquí que ya te identificas con el club perico?
Antes, lo que podía seguir de fútbol femenino eran finales de Copa de la Reina que era de lo poco que daban en la tele. Entonces yo tengo la imagen grabada, estando en Galicia, de ver una final de Copa que jugaba el Espanyol, que se jugó en Zaragoza y la ganaron. Yo veía ese Espanyol y alucinaba, además de que allí jugaba Vero Boquete… Claro, siendo gallega, ya de por si había pocos o ningún referente, pero uno de ellos es Vero y juega en el Espanyol, eso me ligaba al club, pero era lo único. Del club empecé a ser cuando lo conocí. El ir al estadio, vivirlo con la gente y jugar aquí. Mi manera de jugar es muy comprometida con la gente, no hago siete bicicletas y me la llevo de tacón, yo soy de lucha y de correr. Llegué aquí, conocí a Lara y su familia, a toda la gente de aquí… y los pericos venían mucho más antes al femenino y te lo hacían vivir de una manera que tenías que irte con ellos casi.

Sintiendo eso, ¿tú serías de las que, por decirlo así, besó el escudo solo llegar o no fue un amor a primera vista?
No me he besado nunca ningún escudo, jamás. Tengo fotos señalándolo, pero besarlo nunca, ya que me parece algo sagrado y que, por desgracia, ha pasado a ser muy gratuito. Lo mío fue progresivo y voy a callarme porque… [se emociona]. Lo de llegar el día uno y en la foto de presentación estar besando el escudo me parece una falta de respeto brutal, me parece que para besar un escudo hay que sentirlo. Y yo lo llevo tatuado, lo siento, pero besar un escudo son palabras mayores y hay muy poca gente que deba o pueda hacerlo.

Entonces, quedando en este amor progresivo, comentaste en tu despedida que lo que te enamoró fue la gente sobre todo, no sé si con algo más.
Es todo. Me gusta cómo está estructurado el club, el valor que tiene la gente y que lo quieran tanto para luchar todo lo que luchan. Me gusta que vayas por la calle con un perico en el casco y la gente te pite. Todo eso. La mujer de Diego López, por ejemplo, por ser gallega y perica, tenemos una relación maravillosa por redes sociales y me escribe de vez en cuando. Esto, en otros sitios no pasa, que yo conozca en ninguno. Sientes que lo conoces o sientes que es tu amigo porque es de tu club, eso no pasa en ningún lado. Y la gente que trabaja aquí quiere al club de verdad y quieren lo mejor. Y cuando lo quieres, puedes saber más o menos, pero lo vas a ir llevando dónde tiene que estar porque lo sientes tuyo como aficionado. Esa política, a mí, me encanta.

Me gusta cómo está estructurado el club, el valor que tiene la gente y que lo quieran tanto para luchar todo lo que luchan


Dentro de toda la gente que te llevas, ¿es injusto preguntarte por un nombre concreto dentro del Espanyol?
No te puedo decir una, hay varias. Paloma Fernández, Estíbaliz [Torralbo], Inés, Eli y Mimi. Son las que están aquí casi desde mi primer día. Lo vivieron todo conmigo, lo bueno y lo malo, y son las que fuera de aquí, creo que seguirán mi vida siempre. Lógicamente estos dos años he tenido muy buena relación con mucha gente y podría meterte en este saco a Paula Nicart, Cristina Baudet o Xènia. Son gente que me ha hecho la vida muchísimo más fácil y que quiero y me quieren un montón. Cuando pasen muchos años y esto se acabe para todas, creo que serán las personas que estarán en mi vida.

Y fuera del Espanyol, creo que es apuesta segura mencionar el nombre de Marta Carro…
Yo llegué a Valencia en un momento muy complicado para mí a muchos niveles y viví con Marta Carro todo eso. Por las mañanas entrenábamos sí, pero por las tardes me venía a buscar, me iba yo a su casa junto con Sandra Hernández. Hicimos muy buenas migas esos dos años y nos hicimos la vida más fácil tanto dentro como fuera del campo. Aun encima, le pasó lo que le pasó y con los cruzados estoy más que sensibilizada. Me conozco el proceso, sé que es una montaña rusa y que no todo el mundo quiere estar a tu lado cuando estás abajo. Sé lo que es eso y quise estar con Marta y para Marta. La verdad es que es una persona maravillosa, que te da absolutamente todo lo que tiene sin pedir nada a cambio y a mí me hizo la vida más fácil y mejor en Valencia.

Para ir terminando la entrevista, en el Diari ARA dijiste algo similar a que te quedarías en el Espanyol, pero no para siempre. ¿Tienes un plan de futuro concreto?
No, no se trata de nada de eso. Soy una persona a la que le gusta sentirse útil y ahora mismo estoy descubriendo un mundo nuevo que no sé si me va a atropellar y si voy a servir para él. Si voy a ser útil, lo voy a ser aquí y puedo ser feliz aquí, yo quiero lo mejor para el Espanyol, así que me quedaré. Si veo que no sirvo para esto y que no estoy ayudando al club, sino todo lo contrario, no voy a aprovecharme del club porque me lo ha dado todo. Además, soy una aficionada y no contemplo que una persona que no ayuda al club esté dentro. Si no sirvo para esto y no ayudo, ha sido un placer, voy a seguir siendo socia porque mi sitio en la grada estará siempre, pero no voy a trabajar para el club si no lo estoy haciendo mejor.

Con esta última respuesta, ¿tienes que descubrir una nueva pasión más allá de jugadora? Por ejemplo, ¿te verías de Rubén Casado [entrenador] o de Raquel Cabezón [Máxima responsable del Espanyol]?
Me han escrito muchas exjugadoras y exjugadores diciéndome que esta parte es muy bonita, pero que hay que descubrirla y encontrar tu sitio. De Rubén Casado tengo claro que no, no quiero ser entrenadora, creo que no sabría hacerlo y no me apasiona ni me llama. El trabajo de Raquel me parece muy complicado también y hay muchas flechas disparándote directamente a ti y ahora mismo estoy en un proceso de buscarme y encontrarme. Ahora estoy haciendo un poco de todo intentando encontrar cuál es el sitio correcto para mí, pero no lo sé. No sé dónde voy a acabar. Por otro lado, descubrirse en otros aspectos u otros clubs que no sean tu zona de confort, porque el Espanyol no deja de ser mi zona de confort, pues tampoco está mal. Estoy muy a gusto aquí dentro, muy tranquila y acabó de retirarme, todavía no sé lo que esperan de mí. Me parece muy bien que me den ese proceso de probarme en todos los sitios y ver si realmente sirvo, pero no voy a ser una carga. Si no sirvo, a buscar otra cosa.
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