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La primera piedra de Amelia del Castillo

EL REPORTAJE
16/03/2021 | Araceli Ochando Seva
Amelia del Castillo se convertiría en la primera presidenta de un club de fútbol fundando el Atlético de Pinto en 1963.
La primera piedra de Amelia del Castillo
Atlético de Pinto
Hace unas semanas se conmemoraban los 50 años del primer partido de la selección femenina de España. Un partido que no dejaría indiferente a nadie, cuánto menos a las jugadoras que se vieron ninguneadas tanto por el presidente del Real Murcia -ya que el partido se disputaría en el estadio de este club- como por la prensa que titulaba aquél encuentro como esto no es fútbol. Era 1971.

Hoy es 2021 y aún podemos ver actitudes de este tipo, ninguneando e intentando dejar a niñas sin jugar a fútbol. Sin embargo, hoy, también queremos dar a conocer un poco más de la historia de una mujer que fue pionera en España, una de esas que quitaba las primeras piedras del camino para conseguir un futuro mejor en la historia de la mujer y el fútbol, de las que estaban siempre a la sombra pero que estaban. Vamos que si estaban…
 
Era 1963 cuando aún aparecía una tal Amelia por la era que luego sería un estadio, su estadio. Pisaba el campo de aquél municipio sin saber todavía lo que allí se jugaría. Era Amelia la que pasaba todos los días por aquél campo de tierra y lo miraba con nostalgia de no poder disfrutarlo como se debe disfrutar un campo de fútbol. Era a Amelia del Castillo a quién tachaban de descerebrada por su idea de crear un club y crear un estadio como ella deseaba. 

amelia

Era en Pinto, en la comunidad de Madrid, en el año 1963 cuando Amelia se convirtió en la primera presidenta de un club de fútbol. Este club se creó como se creaban todos aquellos clubes de barra de bar, de grupo de amigos con ganas de jugar al fútbol. Fue Amelia quien se encargó de juntar a los necesarios para poder formar el equipo y empezar a competir para un torneo de Getafe que les obligaba a tener un responsable, una responsable en este caso. Al principio, en un campo de tierra con dos piedras como porterías, aquellos primeros atléticos del Pinto empezaron a crear tácticas de ataque y defensa. Otra de las tácticas que se necesitaban para poder mantener un equipo de fútbol de esa categoría en aquellos años -y presidido por una mujer- se basaba en la financiación. Una financiación a la antigua, como las de toda la vida, la de la venta de papeletas para poder pagar los costes que significaba tener un equipo de fútbol amateur en un municipio de Madrid -dirigido por una mujer-. 

Así fue como a Amelia se le ocurrió escribir una carta al, por aquél entonces presidente del otro gran rojiblanco de la comunidad de Madrid, Vicente Calderón, presidente del Atlético de Madrid. Una carta que no solo recibió respuesta sino que además, una citación en el despacho de la rivera del Manzanares para que le presentara su proyecto. De aquella cita, “La Flecha de Pinto” salió con todas las papeletas vendidas, equipaciones, servicios médicos de los que harían uso los jugadores de Amelia y con un cambio de nombre en agradecimiento al club que les había permitido ser club. 
A cambio, Amelia acordó con Vicente que presidiría el adjetivo “Atlético” en el Pinto, llamándose para siempre y como agradecimiento: Atlético de Pinto.
 
A aquella Amelia de 1963 le llevaba gustando el fútbol desde hacía más de veinte años, sin embargo, los estatutos y los escritos de aquellos años no dejaban inscribir a ninguna mujer como árbitra, jugadora o entrenadora. Algo que no frenó ni mucho menos a una mujer que pudo contra todo estatuto e indagó para encontrar el resquicio de un escrito que no mencionaba nada de “presidentes” ni “presidentas”. Y así consiguió convertirse en la responsable de ese equipo.

El “hijo” de Amelia empezó a conseguir lo que todo club necesita: financiación, ser federado y conseguir mantenerse. Por ello, uno de los deseos más grandes que tenía Del Castillo era el de tener un campo en condiciones para que les dejaran jugar en tercera Regional, un campo cerrado, no abierto. De nuevo, aquél presidente les ayudó enviándoles un camión lleno de vallas para cercar el campo y que se pudiese jugar en tercera Regional. Un sueño que se vio truncado porque al alcalde de Pinto en aquel momento no le pareció buena idea y ordenó retirar las vallas.  

Amelia sufrió insultos, ninguneos por parte de muchas de las personas del pueblo, de las madres de sus amigas, pero siempre tuvo el apoyo inconmensurable de unos padres y unos jugadores que le seguían en todas sus luchas.
La salida de Amelia del club se data de 1975, después de más de una década de haber creado el club de sus sueños, de crear un club que llevaría el mismo adjetivo que la insignia que pidió aquella niña para el día de su comunión. Aquella salida estuvo marcada por los mismos tintes que la retirada de aquella vallas, el alcalde no podía consentir que los cimientos de un club se mantuvieran por una mujer. 

El año 2000 marcó la vuelta del nombre más emblemático de este equipo. Gracias a una recogida de firmas promovida por el actual presidente, se consiguió renombrar el estadio como “Estadio Amelia del Castillo” y nombrar a la verdadera impulsora de este equipo como Presidenta Honorífica del Atlético de Pinto.

El himno la nombra Amelia del Castillo es nuestro campo […], ella se emociona al escuchar las retransmisiones hoy, en el Amelia del Castillo se enfrentan… y en uno de los muros de este estadio que tiene su nombre, se lee: NACIMOS DE LA CORAZA DE UNA MUJER PARA PONERNOS LA ARMADURA DE GLADIADORES.

Amelia será para siempre una de las primeras piedras de la presencia de la mujer en el fútbol madrileño y en toda España. Amelia es una piedra en el zapato para aquellos a los que les molesta la presencia de la mujer en el fútbol, esas piedras que molestan cuando entran y que dejan marca.
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