La categoría de plata del fútbol femenino español alcanza el ecuador con varios aspirantes al ascenso y una igualdad que promete emoción hasta el final.
La
Primera Federación femenina alcanza el ecuador de la temporada confirmando un año más que es, probablemente, una de las
categorías más imprevisibles del fútbol femenino español. Tras trece jornadas disputadas, la clasificación refleja una igualdad máxima tanto en la pelea por el ascenso a la
Liga F como en la lucha por evitar el descenso, con cambios constantes en la parte alta y una zona baja que no da tregua alguna a los equipos.
El liderato, a la llegada del parón invernal, está compartido por el
Barcelona B femenino y el
Deportivo Alavés femenino, ambos con los mismos puntos, aunque con propuestas muy diferentes. El filial azulgrana mantiene su
identidad formativa basada en la posesión, el ritmo alto y la aparición constante de talento joven, mientras que el conjunto vitoriano, dirigido por Andrea Esteban, ha construido un
bloque sólido, competitivo y muy difícil de batir con el que
buscará un ascenso que el curso pasado se le resistió al caer en los playoffs frente al Cacereño femenino.
Tras ese pulso en la cabeza de la tabla, la categoría encuentra uno de sus grandes focos de interés en el rendimiento individual de varias futbolistas que están marcando diferencias. En ese apartado, el nombre propio de la primera vuelta es el de
Naiara Sanmartín. La delantera del Real Madrid B femenino se ha convertido en la máxima goleadora de la Primera Federación con
11 tantos en 13 jornadas, siendo una pieza determinante para que el filial blanco se mantenga instalado en la zona noble de la clasificación. Su impacto no ha pasado desapercibido y, en un contexto de bajas en el primer equipo, la canterana ha sido premiada con su
convocatoria con las mayores, llegando incluso a debutar en la Champions League ante el Twente, un paso significativo en su progresión y una muestra del valor competitivo de la categoría.
Junto a Sanmartín, el apartado ofensivo deja otros nombres a seguir con atención en esta primera mitad de curso.
Natalia Escot, en el Barcelona B femenino, y
Aixa Salvador, en el Villarreal femenino, suman siete goles cada una y se han consolidado como referencias en equipos con objetivos ambiciosos. Su regularidad goleadora refuerza la idea de que la Primera Federación no solo es una liga de tránsito, sino un espacio real de crecimiento para futbolistas con proyección inmediata hacia la élite.
En lo colectivo, la lucha por el ascenso aparece condicionada por la presencia de filiales en los puestos de cabeza. Por detrás del liderato compartido,
Valencia femenino y
Villarreal femenino ocupan actualmente posiciones de playoff, acompañados por el
Real Madrid B femenino. Sin embargo, el reglamento impide que los equipos dependientes asciendan a Liga F, lo que introduce un
escenario cambiante en la clasificación. Si el conjunto azulgrana, el madridista así como el
Costa Adeje Tenerife B femenino se mantienen en plazas de privilegio, las
posiciones de promoción se desplazarían hacia abajo, reordenando por completo la pelea por el ascenso.
Este contexto mantiene muy vivas las opciones de clubes como
Osasuna femenino y
Fundación Albacete femenino, que se mueven en márgenes muy ajustados y saben que cualquier tropiezo de los equipos de arriba puede abrir la puerta a la promoción. En una liga tan igualada, la
regularidad y los enfrentamientos directos se perfilan como factores decisivos en una segunda vuelta que promete máxima exigencia.
La zona media de la clasificación está formada por equipos que han logrado cierta estabilidad, pero que viven en un equilibrio frágil. En la Primera Federación, una mala racha puede transformar rápidamente un curso tranquilo en una lucha por la permanencia. Esta franja intermedia actúa, además, como juez del campeonato, complicando cada jornada a los aspirantes al ascenso y elevando el nivel competitivo global.
En la parte baja de la clasificación,
la lucha por evitar el descenso se ha convertido en uno de los grandes focos de tensión de la categoría. El
CE Europa femenino ocupa actualmente la última posición con 11 puntos, seguido muy de cerca por el AEM Lleida femenino, con 12, y por
Real Betis femenino y
Cacereño femenino, ambos con 13. La igualdad es tal que el
Real Oviedo femenino, equipo que marca en estos momentos la frontera de la salvación, suma exactamente los mismos puntos, dejando
a cinco conjuntos concentrados en apenas dos de margen.
Este escenario refleja con nitidez la dureza de la Primera Federación, donde cada jornada puede alterar por completo el panorama clasificatorio. El caso del conjunto extremeño, finalista del playoff de ascenso la pasada temporada, ilustra a la perfección la exigencia de una liga en la que no existe continuidad garantizada y donde cualquier irregularidad se paga caro. Con la segunda vuelta aún por delante, la pelea por la permanencia promete ser tan abierta como dramática, sin margen para la relajación y con la presión instalada en cada partido.