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¿Qué pasa con el LCA en fútbol femenino?

EL REPORTAJE
08/02/2022 | Araceli Ochando Seva
Nos adentramos en una de las lesiones más conocidas y recurrentes en la Liga Iberdrola. Con la ayuda profesional de Andrea Seijo, nos atrevemos a conocer algo más sobre esta lesión
¿Qué pasa con el LCA en fútbol femenino?
Twitter: Levante UD Femenino
El peor momento para cualquier deportista y futbolista, en este caso, es el momento “crack”. Cuando suena o cuando lo siente, cuando el propio cuerpo le dice que no hay vuelta atrás, que hasta ahí ha llegado, ahí, la moral de la jugadora es la que entra en acción. 

Desafortunadamente, no es algo fácil de cambiar porque llega un momento en el que por muy bien que se sienta la propia jugadora, hay partes del cuerpo que están sufriendo más de lo que deberían y no se es consciente hasta que se rompe. 

Es una máxima en el deporte, y no solo de élite, es una máxima en cualquier categoría. Sin embargo, afortunadamente, para las que tienen la suerte de ser profesionales, es algo más llevadero. En todas las temporadas, hemos visto -o intuido- alguna lesión de las jugadoras de la Primera Iberdrola. No obstante, se ha repetido y ha destacado una por encima de las otras: rotura del ligamento. 

¿Qué tipos de lesión existen?


Hay que tener en cuenta que se pueden sufrir cuatro lesiones diferentes con respecto a los ligamentos de la rodilla, que son: ligamento cruzado anterior (LCA), ligamento cruzado posterior (LCP), ligamento lateral interior (LLI) y ligamento lateral exterior (LLE). Los más frecuentes son LLI y LCA. ¿Por qué?

A finales de 2021, según los datos de futboleras, el 58% de las lesiones había sido de LCA en Primera Iberdrola. Hay que recalcar que la lesión de la jugadora del Levante, Eva Navarro, no está cuantificada como lesión de LCA por su tratamiento mediático, ya que se divulgó como una rotura de plastia. Sin embargo, esa lesión viene precedida de una rotura de LCA, “la rotura de la plastia es una recidiva, es el nuevo cruzado el que se rompe, por tanto, es una recidiva de la lesión que tenía”, nos aclara Andrea Seijo, fisioterapeuta (anteriormente en el Deportivo A Banca).

estadísticas futboleras

Se trata de una lesión que, aunque no se haya demostrado científicamente, suele ser más común en las mujeres que en los hombres. “Todavía faltan estudios y comparativas donde se pueda demostrar que efectivamente existe más incidencia de lesión en mujeres que en hombres en igualdad de condiciones. En principio los estudios sugieren que la incidencia es mayor en mujeres”, indica Seijo. Aun así, las diferencias estructurales que arrastra el fútbol femenino hacen, en opinión de esta especialista, que se tenga que seguir investigando sobre el tema para ver si realmente es así.

Las causas de esta tendencia, como vemos, todavía están por definir. No obstante, se debe considerar que todas las lesiones son multifactoriales, incluida la lesión de LCA. “Hay múltiples factores de riesgo que pueden estar presentes durante el mecanismo lesional. Algunos intrínsecos a cada jugadora (factores neuromusculares y biomecánicos, talla, edad, antecedentes lesiónales, etc.) y otros extrínsecos (superficie de juego, climatología, carga de entrenamiento, etc.). Y dentro de ellos algunos son modificables (sobre los que podremos incidir para prevenir la lesión) y otros no modificables”, añade Seijo. 

¿Puede ser el ciclo menstrual una de las causas? 


El ciclo menstrual es un factor a tener en cuenta en relación al trabajo de preparación físico- deportiva y el entrenamiento. De nuevo, existen muchos estudios sobre las posibles influencias, pero, de momento, no han establecido datos concluyentes estadísticamente significativos que relacionen los distintos momentos del ciclo con la incidencia de lesiones de LCA.
Según la ex fisioterapeuta del Deportivo A Banca, sí existen estudios que hablan de la ventaja que suponen determinados momentos para el trabajo neuromuscular propioceptivo o trabajo de fuerza, entre otros, que son factores que también están relacionados con la lesión. Como conclusión, se debe considerar que el análisis debe hacerse siempre con una visión amplia multifactorial y una relación entre factores.

Además, estos estudios, ya no solo solventarían la duda de la influencia en el ciclo menstrual, sino que ayudarían a prevenir el proceso lesional, “a reducir esos factores modificables que sabemos que están implicados y seguir estudiándolos en ellas, en muestras concretas, abordando sus necesidades y factores que en el ámbito clínico y deportivo sabemos que están presentes. Con estudios de calidad, mejorando los recursos humanos y materiales, etc”, incide Seijo. 

Desconocimiento y descuido


El riesgo a una lesión siempre existe y las jugadoras lo saben, pero quienes deben conocer este riesgo, sobre todo, son los equipos. Desde futboleras se promovió un estudio sobre la relación de la lesión del LCA con el ciclo menstrual, sin embargo, por parte de los clubes no se recibió mucho apoyo. “Creo que es fundamental tratar de hacer estudios individualizados de cada jugadora, donde conociendo todos los factores existentes se haga un cálculo del riesgo potencial que tiene y se trabaje en todos esos factores que son modificables”, incide Seijo.

El desconocimiento en torno a las lesiones es uno de los problemas clave para poder prevenirlas o reducir el impacto. “También hay un exceso de información que debemos trabajar por filtrar, porque termina intoxicándonos. Es importante centrarse en las herramientas que tenemos y utilizarlas bien, y tratar de seguir investigando en otras con el enfoque adecuado y con la única finalidad de beneficiar a las jugadoras”.

La inmediatez y querer a todas las jugadoras disponibles es lo que parece promover esta falta de conocimiento. Por ello “respetar los tiempos biológicos de los que hablamos es algo que también hay que barajar, aunque implique bajas deportivas más largas y hacer una prevención secundaria a la lesión, incluso una vez incorporada la jugadora también me parece interesante. Desde luego hay que seguir investigando para saber exactamente qué factores están más presentes y son determinantes en las recidivas”.

Otro de ellos está en la gran olvidada del fútbol femenino: la especialización. Se necesita con gran urgencia “una mayor especialización siempre y cuando suponga más medios económicos bien empleados en recursos humanos y de infraestructura y materiales”, concluye Seijo.
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